Depilación médica progresiva y permanente. Esta tecnología de última generación trata todas las zonas del cuerpo deseadas. La energía va dirigida de forma localizada hacia la melanina situada en el tallo piloso, destruyendo de forma selectiva los distintos folículos y retrasando o deteniendo la aparición del vello.
Esta tecnología está diseñada para adaptarse a todo tipo de piel, asegurando un tratamiento seguro y efectivo, con un alto nivel de tolerancia que la mayoría de pacientes refieren como menos doloroso que otros métodos de depilación, como, por ejemplo, la cera.
El tratamiento se compone de cuatro a seis sesiones, distanciadas de un mes y medio a dos meses cada una. A veces es necesario esperar más tiempo por la no existencia de vello, depende del tipo de pelo y de la zona tratada.
Desde la primera sesión se nota la diferencia. Es un tratamiento médico que no tiene efectos secundarios.
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